jueves, 23 de marzo de 2017

“No todo voluntariado es extensión”. Por Soledad La Fico Guzzo *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 30 de Julio de 2013:


Muchas veces utilizados como sinónimos, los conceptos “voluntariado” y “extensión” tienen raíces e implicancias diferentes.



El voluntariado es una actividad que se realiza individual o colectivamente y que busca dar respuesta a una problemática social determinada. La idea de “voluntad” remite a un impulso de hacer algo en beneficio de alguien necesitado de ayuda. El voluntario se define como un sujeto altruista, que no busca obtener beneficio alguno a través de su práctica, a quien sólo le interesa hacer buenas acciones y para ello se involucra en grupos u organizaciones que se dedican a atender una multiplicidad de necesidades. De algún modo, el voluntariado está mucho más cerca de las acciones donde prima el componente solidaridad que la extensión universitaria. El voluntario busca sentirse útil, destina tiempo y energías en pos del bienestar de la comunidad con la que interactúa.

Tradicionalmente las iglesias han sido espacios que nuclearon voluntarios. En las últimas décadas, también las organizaciones de la sociedad civil brindaron estos espacios de contención de las inquietudes voluntariosas de miles de personas de todas las edades.

La extensión universitaria comparte muchas de estas características con el voluntariado pero además agrega dos componentes que marcan la diferencia. El primero es que al hacer extensión universitaria, el extensionista aprende mientras hace. La extensión universitaria implica poner en juego los saberes adquiridos en las aulas y hacerlos dialogar con los problemas concretos de la comunidad, en la búsqueda de ofrecer respuestas adecuadas, contextualizadas y pertinentes. En ese diálogo, no sólo la comunidad se beneficia, sino que también la universidad aprende.

El segundo componente que marca una diferencia entre el voluntariado y la extensión universitaria es el sentido de la responsabilidad. No quiero decir que alguien que hace voluntariado no asuma con responsabilidad y compromiso aquello que hace. La diferencia está en que la responsabilidad del voluntario es de carácter moral por decirlo de algún modo, mientras que hacer extensión supone asumir una responsabilidad que es a la vez institucional y ciudadana.

Hay una frase que escribió Risieri Frondizi, hermano del ex presidente, que fue rector de la Universidad de Buenos Aires entre 1957 y 1962 (la “época dorada” de la Universidad), que dice, refiriéndose a los universitarios: “la función social exige que esos profesionales sean lo que el país requiere. Una Universidad puede formar profesionales excelentes aunque socialmente inútiles.

Me sigue sorprendiendo la vigencia de esta frase. Y cada vez que la leo vuelvo a preguntarme por las funciones de la Universidad. ¿Podemos los universitarios mantenernos al margen de lo que les sucede a nuestros compatriotas? ¿Puede la Universidad darle la espalda a los problemas del país, manteniéndose aislada en sus claustros, ajena a las necesidades de toda una sociedad que contribuye económicamente para su sostenimiento?

Se hace voluntariado cuando un grupo de jóvenes colabora en un merendero, o cuando una organización construye viviendas populares para familias sin techo. En este tipo de actividades, se ofrece una enorme ayuda a personas que lo necesitan y se actúa de manera solidaria. Sin embargo, lo único que aprenden los voluntarios es a servir la leche o clavar machimbre. Por el contrario, acciones como las desarrolladas por el Programa Integral de Acción Comunitaria en Barrios Vulnerables, resultan actividades que claramente se definen como de extensión universitaria, en tanto dan lugar a aprendizajes por parte de los estudiantes y profesores involucrados y se proponen dejar capacidades instaladas en los barrios en los que se inserta.

Puede hacerse voluntariado desde la Universidad. Pero si hace sólo eso, está desperdiciando el enorme potencial transformador que la diferencia de otras organizaciones sociales. La Universidad pública está llamada a hacer extensión: posee los saberes, la técnica, la experticia, los recursos humanos y el respaldo institucional. Si no lo hace, priva a la sociedad de esos valiosos elementos, y a la vez priva a sus estudiantes y profesores de aprendizajes altamente significativos, y de ser parte de importantes transformaciones sociales y culturales.


Soledad La Fico Guzzo (https://www.facebook.com/soledad.laficoguzzo) forma parte de los equipos de coordinación del proyecto de Apoyo Escolar y Acompañamiento Educativo (https://www.facebook.com/ApoyoEscolaryAcompanamientoEducativo?ref=hl) del Programa Integral de Acción Comunitaria en Barrios Vulnerables y del Sistema de Tutorías “Universitarios Por Más Universitarios”, ambos dependientes de la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil de la UBA. Es Técnica en Minoridad y Familia por la UNLZ y estudiante avanzada de la Licenciatura en Ciencias de la Educación (FFyL, UBA).

miércoles, 22 de marzo de 2017

Pasión y convicción para motivar. Entrevista a Lucía Toledo *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 23 de Julio de 2013:


En su primera reflexión, Lu, arranca con palabras de una gran significación como “responsabilidad”, “paciencia”, “dedicación” y, fundamentalmente, con algo sin lo cual todo lo demás se relativiza mucho: la“pasión”. También propone volver a pensar(nos) desde las experiencias, recuperando el valor de lo vivencial (las experiencias de docentes y estudiantes) como disparador para los nuevos aprendizajes.

  • Lu, ¿Qué es para vos “ser docente”?
  • Ser docente conlleva una gran responsabilidad para mí, y sobre todo paciencia y dedicación. Es una persona que te transmite sus conocimientos y te enseña día a día algo nuevo, tanto en lo que respecta a la materia que da como sus experiencias como persona. De cierta manera te transmite su pasión (en caso de que la tenga) por eso que enseña.

A la hora de pensar en las características que hacen a los docentes “facilitadores” de aprendizajes significativos, Lucía prioriza la disposición, el ser accesible y la convicción, como motores para motivar a l@s estudiantes a tener “ganas de aprender más y más”.

  • ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
  • Un docente debería estar a disposición de los alumnos, explicarles cuantas veces sea necesario hasta que entienda, ser accesible a cambios de fechas de entrega de trabajos o evaluaciones. Sobre todas las cosas me parece importantísimo que tenga convicción por lo que hace y que pueda transmitirnos esa convicción que hace que a uno le den ganas de aprender más y más de su materia.

  • Si tuvieras que recomendarle a l@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar la práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
  • Una película que recomendaría es "El corista". Muestra muchos distintos tipos de docentes en un internado en Francia y cómo cada uno tiene distintas maneras de enseñar y sobre todo el trato que tienen con los chicos. Me parece interesante para pensar un poco sobre la convicción que puede tener una persona por algo a tal punto de cambiarle la vida a unos alumnos y no sólo motivarlos para que aprendan su materia sino también para que sean mejores personas.

Para terminar, le pedimos a Lu que relate un episodio significativo de su experiencia como estudiante en relación a algún docente o a alguna práctica docente en particular y, no por casualidad, eligió un hecho que vuelve sobre la actitud del docente y la relevancia que ésta tiene en la conformación y en la (trans)formación de nuestr@s estudiantes. En varios textos anteriores profundizamos la idea de la construcción del vínculo docente/estudiante y Lucía vuelve sobre esto para recordarnos que, en definitiva, la posición (y la actitud) que tomamos nosotr@s, como docentes, presupone un lugar que le damos al estudiante, como otr@, y esa presuposición y ese posicionamiento nunca es neutral.


  • En tercer año estábamos en la primera clase de informática del año. El docente nos tomó una evaluación escrita (raro para una materia donde se usa la computadora) para ver qué nos acordábamos del año pasado. Muchos hacían preguntas repetitivas a veces acerca de algún ejercicio, lo cual al profesor no le gustaba. En medio de estar pensando qué iba a escribir en un ejercicio dije pensando en voz alta "no sé que poner". El docente comenzó a gritarme y tratarme de mala manera diciendo que estaba cansado de que siempre preguntara cosas. No me esperaba eso y la verdad que el mal trato que recibí me dejó muy mal y me angustió tanto que contuve las lagrimas para que no me dijera nada más. No sólo me daba bronca que me haya "culpado" por algo que no hice, sino que no tenía ninguna razón para hablarme y tratarme así. Elegí contar este episodio porque hay muchos docentes que no le ponen dedicación a su materia y no tienen paciencia para chicos de secundaria en este caso. Creo que muchos se sienten superiores en cuanto a poder tratarnos y hablarnos como quieren.

* Lucía Toledo es estudiante de la Escuela Agropecuaria de la UBA y se encuentra en cuarto año de la secundaria. Desde chica que quiere estudiar Veterinaria y tiene pensado estudiar en un futuro esa carrera en laUBA.

martes, 21 de marzo de 2017

Un vínculo dialógico para facilitar los aprendizajes. Entrevista a Claudio Folco *

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 16 de Julio de 2013:


Desde el inicio de la entrevista, Claudio toma una posición que compartimos respecto del rol docente, ubicando en un lugar central de nuestra tarea a la comunicación que entablamos con nuestr@s estudiantes, poniendo de manifiesto la relevancia del ambiente que generamos y del vínculo que construimos con l@s estudiantes.



·Claudio, ¿Qué es, para vos, “ser docente” y cuáles son tus objetivos cuando comenzás una cursada?
·Considero que ser docente es mucho más que enseñar, también es aprender en cada clase y con cada grupo de alumnos. Es crear un ambiente que facilite el aprendizaje, no sólo de contenidos específicos de la materia sino también de valores para la vida como lo son el respeto (tanto del alumno al docente como del docente al alumno), el compromiso, la amistad, la solidaridad, etc. Mi principal objetivo al iniciar una cursada es lograr una buena comunicación con los alumnos ya que por este medio se interactúa mejor con ellos, hay un intercambio de ideas, de pensamientos y conocimientos.

·¿Cuáles de tus propias prácticas, herramientas o estrategias resultan más exitosas como instrumentos facilitadores de los aprendizajes de tus estudiantes?
·Una herramienta fundamental es el diálogo, a los chicos les gusta también ser escuchados y que sus opiniones sean tenidas en cuenta, fomentando el refuerzo positivo. En mi experiencia, una buena estrategia es crear una atmósfera cálida dónde el alumno se sienta cómodo para participar. En muchas oportunidades es interesante trabajar con ejemplos de la vida cotidiana, mucho más rico si estos son significativos para ellos, algo que utilizo mucho es ejemplificar con el deporte.

A la hora de (re)pensar las características que nos hacen mejores facilitadores de los aprendizajes, Claudio prioriza cuestiones centrales de nuestra tarea como la planificación (flexible), la evaluación (constante) de nuestra propia práctica, y algo que consideramos de una importancia enorme: la individualidad de nuestr@s estudiantes.

·¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
·Las características que debe tener un docente son entre otras dominar los contenidos, planificarlos, pero a la vez ser flexible. Se deben establecer metas, evaluando procesos teniendo en cuenta el contexto. También debe fomentar el logro de aprendizajes significativos y transferibles. Debe transmitir experiencias de aprendizaje generando análisis reflexivos. Un buen docente debe entender las diferencias individuales. Una de las características más importantes para mí es fomentar actitudes positivas y valores para la vida.

La reflexión sobre la tarea docente lleva inevitablemente a la implementación de mejoras. En este sentido, Claudio piensa en dos ejes bien interesantes: la implementación de las TICs como eje de la acción formativa y el compromiso de l@s docentes con las Instituciones Educativas. Este último punto es interesante para seguir reflexionando ya que es una característica de much@s docentes de la Escuela Media el hecho de trabajar en varias escuelas (y “correr” de una a otra) y es algo sobre lo que debemos trabajar para lograr ese compromiso indispensable para la construcción de espacios de aprendizaje y (trans)formación individual y colectiva.

·Si tuvieras que hacer una propuesta de cambio concreto que pudiera aumentar el compromiso, la motivación y la participación de l@s estudiantes, ¿qué propondrías y por qué?
·Una propuesta concreta, que ya está en marcha, es el uso de las TICs como eje de la acción formativa por su triple acción como instrumento facilitador de procesos de aprendizaje: fuente de información, recurso didáctico y canal de comunicación entre docentes y alumnos y entre alumnos también. Por otro lado considero fundamental que exista un fuerte compromiso entre el docente y la institución, sin embargo, en la mayoría de los casos esto no es posible debido a que los docentes debemos trabajar en varios colegios.

·Si tuvieras que recomendarle a otr@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar nuestra práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
·Un libro que me marcó fue “Shunko”, de Jorge Ábalos. Muchos docentes seguro lo han leído porque forma parte de la literatura clásica argentina. Es interesante porque relaciona muchos conceptos, como la discriminación y la democracia en el proceso educativo. Tanto el maestro como el alumno se enseñan mutuamente aprendiendo uno del otro.

Para terminar, Claudio vuelve sobre un aspecto muy trabajado en este Blog, que seguiremos trabajando y (re)pensando: la construcción de un vínculo a partir del cual se construyan aprendizajes significativos. Ese vínculo tienen que ver con la construcción de un otr@ (un otr@ docente y un otr@ estudiante) y Claudio tienen claro que el primer paso para esa construcción es darles la palabra a l@s estudiantes y escucharlos.

·Claudio, ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
·Los objetivos de la educación son transmitir conocimientos y valores éticos, estimulando la estructuración del pensamiento y la integración social y con el medio. Deberían incorporarse procesos de vinculación más efectivos con los alumnos, escucharlos para saber cómo piensan, cuáles son sus formas de ver el mundo y así poder lograr aprendizajes realmente significativos.

* Juan Claudio Folco es docente, Profesor en Geografía recibido del profesorado Dr. J. V. González. Es Especialista en Espacios y Sociedades del continente Asiático. Se desempeña como docente en la Escuela de Educación Técnico Profesional de nivel medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria (UBA) y en el Instituto Moruli. Tiene dos hijos. Es fanático del fútbol y ama profundamente a su país.

lunes, 20 de marzo de 2017

Primer Congreso Internacional de Educación: entre la dimensión ético-ideológica de la docencia y la manera de construir al otro (Segunda Parte)

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 9 de Julio de 2013:


Como les contamos la semana pasada, la palabra más repetida a lo largo del Congreso no fue “Educación”, ni fue “aprendizajes”, ni fue “docente”, ni fue “docencia”. La palabra más repetida fue: “otro”. Como adelantamos en la entrega anterior, nos alegramos profundamente de este hecho para nada menor, ya que consideramos que todo lo que hace a nuestra práctica docente y, por ende, a los aprendizajes de nuestr@s estudiantes está determinado por una cierta manera de construir al otro y de darle al otro “un lugar”.

Dos ideas aparecieron, abordadas desde diferentes lugares, a lo largo de varias actividades, indicando que son cuestiones centrales del debate actual:la dimensión ético-ideológica de la tarea docente y la construcción del otro en tanto otro.

Respecto a la variable ético-ideológica de la labor docente, el Dr. Carlos Cullen nos invitó a pensarla como una variable a mitad de camino entre el acontecimiento (aquello que acontece como nuevo, que rompe y hiere -desde su “ser diferente”- con la idea de seguir siendo igual) y la hospitalidad (como la acogida intencionada a una alteridad que interpela nuestra condición de vulnerabilidad; como aceptación del otro en cuanto otro) y no como una supuesta “ética profesional” (defensa contra la “mala praxis”). Una dimensión ético-ideológica de la docencia entendida no ya como una forma de “prudencia pedagógica” sino como una práctica profundamente ético-política.

A la hora de pensar la cuestión de la construcción de la otredad, se mezclaron cuestiones como el debate entre “igualdad”,“diferencia”, “singularidad”, “homogeneidad”y “diversidad” con otras más filosóficas que van desdelos Foucoultinaos “cuidado de sí” y “cuidado del otro” hasta el tipo de vínculo antropológico que se construye entre los diferentes actores del hecho educativo.

Ambas reflexiones se entrecruzan en la idea de la hospitalidad como interpelación ética y como aceptación de otro en cuanto otro, sin reducirlo a la totalidad de nuestra mismidad y sin dominarlo pero, al mismo tiempo, esa ética docente aparece como un saber estar siempre abiertos a la interpelación ética del otro en cuanto otro, con el cuidado de sí (y cuidado del otro) y con hospitalidad frente al acontecimiento.

En relación con estas cuestiones también quedaron flotando en el aire otras dos reflexiones interesantes: la responsabilidad indelegable de l@s docentes y la dimensión más “humana” de nuestra tarea. En este sentido, Alejandro Santader dijo que “debemos preocuparnos por el mundo que le vamos a dejar a nuestros chicos pero también por los chicos que le vamos a dejar a nuestro mundo” y Carlos Skliar planteó la necesidad de “devolver la Educación a la Patria de los afectos”, en la que fue sin dudad una de las mejores (y más motivadoras) presentaciones del evento.

Desde este Blog celebramos y celebraremos la reflexión sobre la práctica docente, sobre los aprendizajes y sobre la Educación y alentamos a docentes de todos los niveles educativos a que participen de todos los espacios de vínculo y comunicación posible. Estamos convencid@s del valor de este tipo de encuentros en los que podemos compartir experiencias, ideas y reflexiones, y enriquecer nuestros pensamientos (y nuestras acciones) con los aportes de colegas de diferentes lugares y variadas trayectorias. Sin embargo, y como reflexión última pero no final (de este texto), estamos igual de convencid@s del valor que también tiene la reflexión de cada docente en su práctica diaria, de cada equipo docente y de cada institución, puertas adentro, que sin necesidad de viajar cientos de kilómetros ni de participar de eventos de estas características será la base para fundamentar los cambios que nos conduzcan a una Educación más equitativa, a una práctica docente más innovadora que esté a la altura de los tiempos que nos tocan y a ser verdader@s facilitadores de aprendizajes cada vez más significativos en estudiantes cada vez más autónomos.

domingo, 19 de marzo de 2017

Primer Congreso Internacional de Educación: entre la dimensión ético-ideológica de la docencia y la manera de construir al otro (Primera Parte)

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 2 de Julio de 2013:


Los días 20, 21 y 22 de Junio se llevó a cabo en la ciudad de San Juan el Primer Congreso Internacional (Segundo Congreso Nacional) de Educación “Estrategias frente al Cambio”, con los auspicios (entre otros) del Ministerio de Educación de la Nación, la Secretaría de Cultura de la Nación, la Organización de Estados Iberoamericanos, la UNESCO, diversas Universidades Nacionales e internacionales y las embajadas y consulados de diferentes países en Argentina. Con la presencia de más de 13000 docentes acreditad@s, se trata del encuentro sobre Educación más grande de América Latina y del único que abarca todos los niveles educativos (desde el nivel inicial hasta el superior) y casi todos los enfoques de análisis sobre la Educación (desde la educación informal hasta la educación especial).

A priori la idea del Congreso, las actividades propuestas y la presentación de conferencistas de la talla de Carlos Skliar, Inés Dussel, Carlos Cullen, Ruth Harf o Emilio Tenti Fanfani, nos permitían imaginar un escenario fértil para la (trans)formación individual y colectiva, sobre la que tanto insistimos desde este (intento de) espacio de comunicación.

El objetivo de esta entrada (en dos partes para que no sea tan larga) es contarles algunas ideas (por supuesto sesgadas y recortadas según nuestros intereses, nuestra trayectoria y nuestros posicionamientos) sobre las que se reflexionó en (por razones obvias) sólo algunas de las muchas actividades (conferencias, mesas debate, ponencias, posters, talleres, etc…) que ocurrían simultáneamente en siete espacios (entre el Estadio Aldo Cantoni, el Centro de Convenciones y el Auditorio Juan Victoria) durante casi doce horas cada día.

Claro que no todas son rozas y la organización dejó mucho que desear, desde las dificultades con las inscripciones virtuales y los pagos, hasta los atrasos desmedidos en los tiempos de las presentaciones (“irresponsabilidad” compartida con algún@s oradores), pasando por los cambios de último momento en el programa o por la imposibilidad de acreditarse en el momento y lugar indicado por “no haber llegado a tiempo las tarjetas con los códigos de barra”. La “desorganización” del Congreso (vergüenza tanto para“locales” como para invitad@s extranjer@s) estuvo a cargo del autodenominado “Grupo Congreso”, que demostró una total incapacidad para coordinar un evento internacional de estas características. Son entendibles las complicaciones que representa organizar un evento de tal magnitud pero, sin exagerar, el descontento general (y justificado) fue demasiado.

Respecto a las presentaciones lo primero que aparece como reflexión es la alegría de saber que hay mucha gente haciendo muchas cosas. Por supuesto, algunas mejores y otras peores, algunas con mayor rigor científico y otras con menor rigor científico, algunas planteadas desde posicionamientos que un@ comparte más y otras planteadas desde posicionamientos que un@ comparte menos. Pero es grato saber que son much@s l@s docentes (por supuesto no tod@s los asistentes al Congreso ni mucho menos) que están reflexionando e investigando sobre su prácticas.

También es interesante romper un poco con esa lógica de docentes que nos juntamos en Congresos de Educación a reflexionar sobre “lo mal que está la Educación”. En la mayoría de los Congresos de las demás disciplinas se juntan para mostrar sus éxitos y sus logros y ni se les ocurriría presentar todas las experiencias que no resultaron como esperaban. Si bien tenemos nuestros reparos sobre el hecho de pensar en la Educación como la causa y la solución (vaya paradoja) de todos los problemas de la sociedad y a pesar de ver con buenos ojos nuestra “clásica autocrítica docente”, celebramos que en estos encuentros también nos hagamos lugar para compartir aquello que sí nos está funcionando para cumplir con determinados objetivos o para reflexionar sobre los supuestos que subyacen a nuestras prácticas.

La segunda reflexión es que muchas de las “innovaciones” e investigaciones presentadas en el Congreso atrasan 15 o 20 años, probablemente porque la falta de actualización y formación docente constante haga que much@s docentes bien-intencionad@s estén intentando “descubrir la rueda”, por no haber leído la bibliografía actual sobre las ventajas y desventajas de las ruedas.

Ahora sí, nos metemos con las reflexiones más interesantes o más “radiales”, en términos de haber sido abordadas en varios espacios desde diferentes lugares, indicando que son cuestiones centrales del debate actual. La palabra más repetida a lo largo del Congreso no fue “Educación”, ni fue “aprendizajes”, ni fue “docente”, ni fue “docencia”. La palabra más repetida fue: “otro”. Desde este humilde espacio, que pretende semanalmente invitar a la reflexión, nos alegramos profundamente de este hecho para nada menor, ya que consideramos que todo lo que hace a nuestra práctica docente y, por ende, a los aprendizajes de nuestr@s estudiantes está determinado por una cierta manera de construir al otro y de darle al otro “un lugar”. En este sentido, fueron muchos los momentos de las reflexiones en que sentíamos estar en un Congreso de “Antropología Educativa”, por llamarla de alguna manera.

La idea es profundizar estas (y otras) cuestiones y contarles algunos ejemplos de lo discutido en el evento pero para eso (y por una cuestión de "espacio-tiempo") habrá que esperar a la entrega de la semana que viene…

CONTINUARA…

sábado, 18 de marzo de 2017

La integración de las TIC al aula. Por Isabel Clemente *

Bienvenid@s de vuelta al Blog! Mientras iniciamos un nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 25 de Junio de 2013:


En los últimos años, la integración de las TIC a las aulas se ha convertido en un tema de profundos debates. Si bien no pidieron permiso para ingresar en nuestra vida cotidiana podríamos pensar si ha ocurrido lo mismo en nuestras aulas y prácticas docentes.

La posibilidad de acceso de los docentes y jóvenes de todo el país a las netbooks, a partir del Programa Conectar Igualdad del Ministerio de Educación, promovió la integración de las TIC apuntando a una política que pretende garantizar el derecho a la educación en el marco de un proyecto más democratizador.

Si bien estos cambios permitieron avances en el camino de su integración debemos preguntarnos si incorporarlas como una herramienta más en las escuelas y en las aulas es garantía de un mejor aprendizaje. Puesto que no se trata, citando a César Coll, de “utilizar las TIC para hacer lo mismo pero mejor, con mayor rapidez y comodidad o incluso con mayor eficacia, sino para hacer cosas diferentes, para poner en marcha procesos de aprendizaje y de enseñanza que no serían posibles en ausencia de las TIC” (Coll, 2009).

Considero que un buen proceso de integración curricular de las TIC en las escuelas requiere mucho más que el equipamiento y la infraestructura adecuados. Proyectos para ”vender” o para “mostrar” pero que carecen de planificación, desarrollo de estrategias didácticas y una verdadera comprensión de las necesidades de aprendizaje de los alumnos no es lo que busco cuando pretendo lograr aprendizajes significativos.

Cada docente implementa un modo de integración diferente, en función de la disciplina o contenido curricular que dicta, de sus conocimientos pedagógicos así como del manejo que tenga de las TIC. Cada docente es producto de su propia historia y todo esto pesa a la hora de pensar estrategias de implementación. Entonces, surgen múltiples preguntas: ¿para qué aplicarlas? ¿cuándo aplicarlas? ¿cómo hacerlo? ¿potenciarán los aprendizajes de los alumnos? ¿enriquecerán nuestras prácticas docentes? Frente a tantas incógnitas surge, en muchas oportunidades, el desconcierto y la inacción.

La peor respuesta es el inmovilismo. El docente puede ser el motor de cambio, el facilitador y orientador de aprendizajes que posibiliten tratamientos individuales y ritmos diferentes en el progreso de cada estudiante; abriendo el aula más allá de los límites de la escuela.

Estamos insertos en una sociedad compleja y dinámica. La multipolaridad en la generación de conocimiento requierede habilidades o destrezas asociadas al trabajo colaborativo que permitan la creación conjunta del mismo. Transitamos entonces, según Dolor Reig, de una sociedad “extendida” hacia una sociedad de la “participación”. La democratización del conocimiento requiere de participación y toma de decisiones para transformar la cultura y la sociedad usando tecnologías. ¿Estamos dispuestos a aceptar el desafío?

* María Isabel Clemente es profesora de Historia, egresada del “Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González”. Se desempeña como especialista docente en el SEAD (Servicio de Educación a Distancia) del Ministerio de Educación de la Nación, en la cátedra de Historia de los Procesos Mundiales del Departamento de Geografía en el ISP Dr. Joaquín V. González y en la Escuela de Educación Técnico Profesional de nivel medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria (UBA) como docente y referente TIC. Es coautora de varios libros de texto de nivel medio.

viernes, 17 de marzo de 2017

“Ser docente”: una profesión que no es para tod@s. Entrevista a Giuliana Tricerri *


Bienvenid@s de vuelta al Blog! Mientras iniciamos un nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.
 
La siguiente entrada fue publicada el Martes 18 de Junio de 2013:


En su primera reflexión, Giuliana nos recuerda la relevancia de la tarea docente, haciendo foco en la (trans)formación de las personas más allá de las cuestiones disciplinares. Se anima, también, a caracterizar a “los mejores profesores” y es acá donde destaca la paciencia, la pasión por su disciplina (no tanto sus conocimientos como su pasión), el interés por los estudiantes y la educación en valores.

· Giuliana, ¿Qué es para vos “ser docente”?
· Yo creo que el ser docente es una profesión que no es para todos, hay que tener ciertas características diferentes a las demás personas para dedicarse a este trabajo (sobretodo tener paciencia). Un profesor tiene que encontrar el modo de dar ciertos contenidos de una materia específica, y así formar a otra persona, la cual tiene que aprender sobre ese tema, ya sea por gusto o por obligación; pero también en el proceso de aprendizaje le traspasa a sus alumnos valores y cuestiones diferentes que muchas veces son más importantes que un texto; estas “cosas” que a un alumno le llegan sin nombre, se quedan en nosotros y nos forman para un mejor futuro. Cuando digo cosas hablo de valores, formas de pensar, formas de estudiar, etc. Tengo que destacar que no es lo mismo un buen docente que un docente normal. El primero, en mi parecer, es una persona que no solo le transmite conocimientos sobre la materia a los alumnos; sino que los forma como personas; a lo largo del año, o del tiempo que lo tenga.Un buen docente se esmera para quesus alumnos puedan entender e interesarse en la materia, claro que no siempre ocurren los milagros pero por lo menos a un buen docente le gusta su materia,y quieretransmitir sus conocimientos. Los mejores profesores, son aquellos a los que les apasiona el tema que enseñan, eso es algo que se les nota y los transmiten hacia los que los escuchan. Lo anteriormente dicho influye mucho en la otra persona; o por lo menos a mí me pasa que si un docente está hablando de un tema que le gusta, y, sabe hacernos entender lo que esta “dando”, automáticamente la materia me resulta más interesante y menos pesada. Una persona pueda saber mucho sobre un tema, amar su profesión, pero no tienen la habilidad de “volcar” sus conocimientos, enseñárselos a los alumnos.

A la hora de pensar en las condiciones institucionales que facilitan su tarea de estudiante y sus aprendizajes, Giuliana, reflexionó entre otras cuestiones (como la entrega de las netbooks del programa Conectar Igualdad o las condiciones edilicias) acerca de la importancia del “trabajo de campo” (el hecho de que en este caso sea “en el campo”, es mera coincidencia), de la relevancia de poner en contexto los aprendizajes y de evitar la disociación entre teoría y práctica.

· ¿Qué condiciones institucionales facilitan tu tarea de estudiante y tus aprendizajes?
· Estudio en una escuela agropecuaria, el hecho de tener en el colegio la oportunidad de aplicar lo visto en las clases teóricas en “el campo” es un golazo, pones en práctica todo lo que viste antes en el aula y eso te re ayuda a entender las cosas, más si estabas estudiando algún tema en especial y te quedo una parte “en el aire” sin entender. En mi opinión, aprendo más cuando puedo ver lo que hago, que imaginándomelo. Por ejemplo entender las partes de una huerta, las sé ubicar, las sé diferenciar porque lo vivo día a día cuando salgo a trabajar en la huerta. Además es algo que me motiva; yo pienso a veces “Uh, que interesante eso, voy a leer más así cuando tengo que salir o estudiar ya la tengo clara”.

· Si tuvieras que recomendarle a l@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar la práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
· “American History X” es una película que se basa en un adolecente que, el director del colegio, lo manda a realizar un trabajo sobre su hermano, quien era neonazi. La película está muy buena (no quiero contar el final ni ningún dato que revele alguna situación, así que mírenla!). Yo lo tomo como que se le da una oportunidad a alguien que otra gente, lo tenía visto como inservible, o malévolo. Además el chico se da cuenta de muchas cosas a lo largo de la película que lo hace crecer, cambiar y la verdad que me re gusto.

Cuando le preguntamos a esta excelente estudiante de secundaria por las características que hacen a l@s docentes mejores facilitadores de los aprendizajes, Giuliana retoma las conceptos que esbozó en la primera respuesta y deja en claro la importancia del vínculo que l@s docentes entablamos con l@s estudiantes, del compromiso que tenemos que ell@s y con nuestra tarea, de la formación continua y permanente de l@s docentes (no sólo en términos disciplinares sino pedagógicos) y del equilibrio entre prácticas probadas e innovaciones pedagógicas que resulten novedosas para l@s estudiantes y/o para l@s docentes.

· ¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
· Yo creo que el docente tiene que saber dar una materia, de alguna manera que los alumnos no se dispersen y los mantenga “entretenidos” durante las horas de clase. Debe saber tratar con los chicos, tener paciencia a los errores, poder ayudar cuando alguien no comprende algún tema. El docente debe mantenerse constantemente actualizado con su trabajo, leer e informarse de los nuevos descubrimientos en su área, debe conocer que es lo que ocurre en la actualidad, seguir formándose para formar mejor a los alumnos. Esta bueno tener un profesor que ya tuvo a otros alumnos antes que nosotros, ya que más o menos tiene organizado su programa y sabe manejarse. Aunque también está bueno probar cosas nuevas, ir descubriendo y conociéndose entre alumnos y profesores. Yo creo que un docente tiene que comprometerse con su trabajo, a la vez que con sus alumnos; por ejemplo si nos mandan a leer cosas, o hacer tareas o trabajos, que los corrija. Hay algunos docentes que pasan meses y todavía no terminaron de corregir una tarea entregada, eso no está bueno, porque a mí me hace pensar que le da “fiaca” hacer su trabajo. Un buen docente también esta cuando un alumno lo necesita, puede que ya no sea su profesor, pero igual ayudarlo. También esta bueno que un profesor vincule las materias con temas que queremos estudiar en nuestro futuro. Plantear problemas, o situaciones con las cuales no podríamos enfrentar en un futuro no tan lejano.

· ¿Cuáles de las prácticas, herramientas, estrategias de tus docentes resultaron más exitosas como instrumentos facilitadores de tus aprendizajes?
· Lo que más me resulta, a la hora de aprender cosas nuevas para que se fijen nuevos conceptos es ponerlos a prueba. Como por ejemplo, con charlas que se relacionen con los temas que estamos viendo y con cosas que ocurren en la reaidad, poder asimilar dos conceptos, entenderlos y debatirlos. Escuchar que opinan los demás, ir tomando notas. También algo que a mí me resulta híper práctico, son los trabajos prácticos que incluyen materiales, por ejemplo el año pasado en biología tuvimos la oportunidad de trabajar en el laboratorio con un corazón de vaca, riñones, órganos para poder entender mejor el funcionamiento y la anatomía de los sistemas y aparatos en el cuerpo humano. Es mucho más práctico poder verlo con tus propios ojos, ir tocándolo, que intentar entender una imagen en un libro que no es igual a la realidad. También algo que me gusta mucho a mi es intentar recrear con instrumentos cotidianos, los temas que estamos viendo, claro que con una materia como puede ser historia no puedo usar este método. Pero nuevamente en biología, con un globo, una pajita una botella y plastilina tuvimos que recrear al sistema respiratorio. Estas cosas están buenas porque te hacen pensar y encontrar la forma de entender como sucede y que sucede dentro de nosotros. Esto se puede emplear en otras materias, con otros utensilios. En fin, poner en práctica lo aprendido, sin tener que ser un trabajo con nota o un examen, ayuda bastante a la hora de aprender. Y a veces no está pautado, sino que te das cuenta cuando vas hablando que aprendiste un montón de cosas nuevas.

Giuliana tiene (sólo) 16 años pero a lo largo de la entrevista nos dejó en claro lo mucho que podemos (y deberíamos) aprender de ella y de su generación que ya lleva muchos años dentro del sistema educativo y son capaces de criticarlo (con las mejores intenciones) y cuyas opiniones (y su participación) son absolutamente necesarias para producir una verdadera trasformación de la Educación. Paulo Freire dijo “Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo. Los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo”. En sintonía con esto y con todo lo que vino diciendo, de esta manera Giuliana cerró esta entrevista.

· Para terminar, ¿Cuáles son y cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
· En mi parecer la educación, tendría que tener como objetivo la formación de una persona tanto de forma mental, como social y cultural.Esta persona tendría que poder pasar sus conocimientos y ayudar en la sociedad, devolviendo de alguna manera, lo que esta le dio.Educar también es transmitir valores de la vida, aplicarlos, corregir los errores que cometemos, ayudarnos entre los que estudiamos, no solo formar a una persona, sino que a todo un grupo. Otro objetivo es formar a una persona para que luego esta pueda tener un trabajo digno, estimulándola para que piense, razone y critique las cosas del día a día. Que sepa defenderse en la vida. Fomentar la comunicación y la interacción con otras personas.Establecer ciertas normas que luego seguirán siendo utilizadas el resto de nuestras vidas, el respeto por ejemplo.

* Giuliana Tricerri (@giulitricerri) es estudiante en la Escuela de Educación Técnico Profesional de nivel medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria (también conocida como Escuela Agropecuaria). Aspirante a estudiar Veterinaria.

jueves, 16 de marzo de 2017

Involucrarse en la (trans)formación de las personas. Entrevista a Carlos Blasi *


Bienvenid@s de vuelta al Blog! Mientras iniciamos un nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.
 
La siguiente entrada fue publicada el Martes 11 de Junio de 2013:


Ya en su primera respuesta, Carlos deja en claro desde qué lugar habla y en qué lugar se ubica para practicar la docencia: en el lugar de una persona (incompleta) cuya tarea es acompañar a otra persona (también incompleta).

·Carlos, ¿Qué es para vos “ser docente” y cuáles son tus objetivos cuando comenzás una cursada?
·Ser docente es participar en la formación de una persona, como lo hace un padre, un familiar, un amigo. Mis objetivos se basan en orientar a los estudiantes para que ellos puedan hacerse del nuevo conocimiento, acompañarlos en ese trayecto, mostrarles mis limitaciones y que ellos descubran las suyas.

A la hora de hablar de las características de l@s docentes que nos hacen mejores facilitadores de los aprendizajes de nuestr@s estudiantes, Carlos relativiza (en concordancia con lo que muchas veces planteamos en este Blog) los conocimientos disciplinares o las aptitudes específicas del campo de estudio de la materia para darle un lugar de relevancia y centralidad al sentimiento, al compromiso, a la motivación y al vínculo humano.

·¿Qué características creés que debería tener un docente para ser mejor como facilitador de los aprendizajes de l@s estudiantes?
·Antes se esperaba que el docente fuera el más destacado en su labor profesional y de investigación, el más antiguo, con más trayectoria, con más cargo institucional. Creo que todas estas cualidades complementan la labor docente pero no son las principales características a la hora de facilitar aprendizajes. Considero que las características personales son el principal motivo para poder cumplir con nuestra tarea. Quien quiera involucrarse en la formación de una persona, primero lo tiene que sentir como tal: tiene que estar convencido y comprometido con el reto diario, debe ser auténtico, debe ser transparente (con todo lo que implica este término), se le deben notar sus limitaciones, sus errores y sus aciertos, sus alegrías y sus tristezas, se debe entregar todo, sin prejuicios, sin máscaras, sin armaduras, sin hipocresía. Esto es básico y elemental para poder involucrarte con las personas, y poder cosechar frutos al final del día de labor docente.

Carlos nos recuerda el valor de la mejora constante de nuestra práctica, un eje que no debemos abandonar ya que es nuestra propia (trans)formación permanente la que nos hace mejores a la hora de realizar la tarea de facilitar la (trans)formación de nuestr@s estudiantes.

·Carlos, ¿Cuáles “deberían ser”, en tu opinión, los objetivos de la Educación?
·Mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación, garantizando los parámetros más elevados, para conseguir resultados de aprendizajes reconocidos y mensurables; especialmente en lectura, escritura, matemática y competencias prácticas.

·Si tuvieras que recomendarle a otr@s docentes un libro, una canción o una película que considerás “relevante” para mejorar nuestra práctica docente, ¿qué libro, canción o película nos recomendarías y por qué?
·Les recomendaría “Stand and deliver”. Esta película me hizo descubrir que lo que yo había elegido como trabajo en esta sociedad, era mi vocación.

Para terminar Carlos, que es un experimentado docente con una vasta formación en Ciencias de la Educación, nos propone repensar nuestras prácticas apartir de dos conceptos interesantes e importantes: los aprendizajes previos y las analogías. Los aprendizajes previos como estructurantes de la construcción (o como el propio Carlos dice: “re-estructuración” de los conocimientos previos a partir de los nuevos) y el uso de analogías, metáforas y ejemplos como elementos que facilitan los procesos neurocognitivos que hacen a esa “re-construcción”.

·¿Cuáles de tus propias prácticas, herramientas o estrategias resultan más exitosas como instrumentos facilitadores de los aprendizajes de tus estudiantes?
·A mí me sirve muchísimo trabajar desde la base de los conceptos sostén que darán apoyo a los nuevos aprendizajes sustentables; en los que la información recogida, o parte de ella, es apropiada como un nuevo conocimiento, aumentando la red de conocimientos previos. Esta construcción nueva es, simultáneamente, una reestructuración de la estructura cognitiva previamente existente, a través de la (re)significación de aquellos conceptos sostén que sirvieron de nexo para la incorporación del nuevo conocimiento. En base a esto, utilizo mucho en mis prácticas docentes las comparaciones analógicas. La utilización de las comparaciones en sus distintas modalidades (metáforas, símiles, etc.), compone una actividad espontánea a la hora de dar sentido a lo desconocido. El rito de “técnicas de abstracción” tales como analogías, imaginería,experimentos imaginarios y análisis de casos límite, han jugado un papel central en la construcción de nuevas representaciones científicas. Fijate que los “científicos” las emplean ordinariamente a la hora de elaborar y presentar sus teorías y constituyen un recurso habitual del lenguaje científico y cotidiano. Tal es así que mi padre espiritual docente es David Paul Ausubel.

* Carlos Blasi es docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires. Es Profesor Nacional de Ciencias Naturales (J.V. González), Médico Veterinario (UBA), Docente Autorizado de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, Especialista en Docencia Universitaria y Magister en Docencia Universitaria (UTN). Se desempeña como profesor adjunto de Física Biológica en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA y como profesor asociado de Física General y Biológica en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCA; es profesor secundario en la Escuela de Educación Técnico Profesional de nivel medio en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria (UBA) y en el Colegio Pestalozzi.