lunes, 3 de abril de 2017

#CDU2013: Un Congreso en Docencia Universitaria y una Universidad que reflexiona sobre sus prácticas docentes (Primera Parte)

En esta primera parte de este nuevo año escolar/académico en el que esperamos seguir reflexionando, seguir discutiendo y seguir (trans)formándonos como docentes (cada vez) más facilitadores de aprendizajes (cada vez) más significativos en nuestr@s estudiantes (cada vez) más autónomos; nos invitamos a releer, cada día, una de las entradas publicadas los años anteriores, como forma de volver a “ponernos” en tema. Para l@s que no las leyeron, éstas podrán ser un (nuevo) disparador para la reflexión y el análisis y para los que sí, es probable que las (re)pensemos desde otro lugar y nos inviten a, (nuevamente) pero de otra manera, reflexionar sobre nuestras prácticas y los aprendizajes.

La siguiente entrada fue publicada el Martes 29 de Octubre de 2013:


Los días 17 y 18 de Octubre se llevó a cabo en la ciudad de Buenos Aires el Congreso en Docencia Universitaria “Una mirada reflexiva sobre los procesos educativos en las Universidades. Los desafíos actuales que afronta la docencia”, organizado por la Universidad de Buenos Aires, a través de su Secretaría de Asuntos Académicos. Con la presencia de más de 1600 docentes acreditad@s, se trató del encuentro sobre Educación Superior más grande de la Argentina.

A priori la idea del Congreso, las actividades propuestas y la presentación de conferencistas de la talla de Ken Bain (autor del famoso “What the best collegue teachers do”), Mario Rueda Beltrán, Juan Antonio Huertas o Angel Diaz Barriga, nos permitían imaginar un escenario fértil para la (trans)formación individual y colectiva, sobre la que tanto insistimos desde este (intento de) espacio de comunicación.

El objetivo de esta entrada (en dos partes para que no sea tan larga) es contarles algunas ideas (por supuesto sesgadas y recortadas según nuestros intereses, nuestra trayectoria y nuestros posicionamientos) sobre las que se reflexionó en (por razones obvias) sólo algunas de las muchas actividades (conferencias, mesas debate, simposios, paneles, etc…) que ocurrían simultáneamente en siete espacios (entre las facultades de Medicina, Económicas, Farmacia y Bioquímica, Odontología, la sede de Rectorado de Uriburu y ADUBA) durante casi doce horas cada día.

La idea del Congreso fue reflexionar, discutir y compartir experiencias en torno a 5 ejes:

Eje 1. La profesión académica entre la tradición y el cambio.

Eje 2. Las perspectivas y los debates sobre el curriculum universitario.

Eje 3. Las nuevas condiciones para los estudios universitarios, nuevos desafíos para la docencia.

Eje 4. Los nuevos escenarios educativos con disposición tecnológica.

Eje 5. Escenarios de enseñanza y de aprendizaje en la Universidad.

Para ser justos debemos empezar diciendo que el Congreso comenzó, efectivamente, mucho antes del primer encuentro “cara a cara”ya que previamente l@s participantes pudimos encontrarnos en la “Comunidad Virtual”, diseñada para tal fin en el site del Congreso, que tuvo más de 3000 usuari@s registrad@s. Sin embargo, si bien nos pareció excelente la idea de empezar los debates de las (más de 70) mesas de comunicaciones en estos foros (para evitar perder tiempo en presentarnos o contar nuestros trabajos en el –lógicamente acotado- tiempo de las mesas) la verdad es que no fueron muchas las interacciones que se dieron de esta manera, un poco porque los foros se abrieron a pocos días del Congreso y“un mucho” (suponemos nosotr@s) porque no tod@s l@s participantes estaban dispuest@s a utilizar tiempo previo al Congreso para empezar este tipo de intercambios.

Párrafo aparte merece el site del Congreso, excelentemente diseñado para encontrar rápidamente lo que un@ buscara, para seguir las presentaciones on line o para verlas luego. Esto no es menor ya que en un Congreso de estas características son muchas las actividades que un@ se pierde por complicaciones horarias o por estar presenciando una actividad (a veces participando en la propia mesa de debate) que ocurre al mismo tiempo que alguna conferencia de interés. En ese sentido todavía nos estamos encontrando en el site y podemos ver aquellas actividades que no pudimos presenciar. En el site también pudimos conocer a nuestr@s compañer@s de debate en las mesas, pudimos leer breves biografías de los expositores, pudimos seguirnos en Twitter (al momento del cierre del Congreso ya se habían registrado más de 1500 menciones en Twitter con el hashtag #CDU2013, que ahora serán muchas más) y formar verdaderas comunidades virtuales de intercambio y reflexión para compartir experiencias desde trayectorias diversas.

Respecto a los trabajos presentados en las mesas de debate, lo primero que aparece como reflexión es la alegría de saber que hay mucha gente haciendo muchas cosas. Por supuesto, algunas mejores y otras peores, algunas con mayor rigor científico y otras con menor rigor científico, algunas planteadas desde posicionamientos que un@ comparte más y otras planteadas desde posicionamientos que un@ comparte menos. Pero es grato saber que son much@s l@s docentes (por supuesto no tod@s los asistentes al Congreso ni mucho menos) que están reflexionando e investigando sobre sus prácticas. Lamentablemente fueron much@s l@s docentes (de la UBA) que no se mostraron interesad@s en este evento y fue notable la ausencia de vari@s de l@s decan@s, vicedecan@s, secretari@s y (sobre todo) profesores titulares, asociad@s o adjunt@s de las cátedras de las unidades académicas de la UBA.

También es interesante romper un poco con esa lógica de docentes que nos juntamos en Congresos de Educación a reflexionar sobre “lo mal que está la Educación”. En la mayoría de los Congresos de las demás disciplinas se juntan para mostrar sus éxitos y sus logros y ni se les ocurriría presentar todas las experiencias que no resultaron como esperaban. Si bien tenemos nuestros reparos sobre el hecho de pensar en la Educación como la causa y la solución (vaya paradoja) de todos los problemas de la sociedad y a pesar de ver con buenos ojos nuestra “clásica autocrítica docente” y el planteo de la necesidad de ayuda mutua (algo que el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, definió en el acto inaugural de este Congreso como “un acto de humildad” ya que “estamos exponiéndonos y reconociendo que solos no podemos”), celebramos que en estos encuentros también nos hagamos lugar para compartir aquello que sí nos está funcionando en el logro de determinados objetivos o para reflexionar sobre los supuestos que subyacen a nuestras prácticas más exitosas.

La segunda reflexión tiene que ver con el rol que han venido a ocupar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) en nuestras prácticas docentes, en las prácticas de aprendizaje y en la Vida en general. Como quedó más que claro en el “Encuentro UBATIC” del año pasado, la Educación Superior (en general) y la Universidad de Buenos Aires (en particular) no sólo no están ajenas a la implementación de estas nuevas TICs sino que representan espacios donde ocurren interesantes innovaciones pedagógicas (que involucran las nuevas TICs) que transforman nuestras prácticas y reconfiguran no sólo la tarea docente sino los modos de (enseñar y) aprender.

Otra cuestión interesante es que se trató de un Congreso “en docencia”. Decimos esto porque su “antecesor”, el (muy interesante) “Primer Congreso Internacional de Pedagogía Universitaria”,realizado en la Facultad de Derechode la UBA, en el año 2009, se centró (como su nombre hacía suponer) en el aspecto pedagógico de la Educación Superior y en este caso se “abrió el juego” a cuestiones como la extensión universitaria, los programas tutoriales, la (trans)formación docente o las condiciones de la tarea docente, entre otras.

Ahora sí, nos metemos con las reflexiones más interesantes o más “radiales”, en términos de haber sido abordadas en varios espacios desde diferentes lugares, indicando que son cuestiones centrales del debate actual.

Las tres cuestiones, en nuestra humilde opinión y según nuestra (necesariamente) sesgada lectura, más discutidas en el Congreso fueron la (falta de) formación docente (y las reconfiguraciones del rol del docente Universitario), la contextualización de la Universidad como actor social (y de la Educación, entonces, como hecho profundamente político) y la heterogeneidad de l@s nuev@s estudiantes (y de los nuevos contextos) como necesarios condicionantes y determinantes de nuestras prácticas docentes.

La idea es profundizar estas (y otras) cuestiones y contarles algunos ejemplos de lo discutido en el evento sobre estas líneas de reflexión pero para eso habrá que esperar a la entrega de la semana que viene…

Porque este relato sobre lo ocurrido en el Congreso en Docencia Universitaria (#CDU2013)…

CONTINUARA…

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